Hoy estoy cansado de escribir siempre lo mismo. Seré directo y claro: estuve soltero mucho tiempo, pero el tiempo de pronto te puso en mi camino y… joder! todos mis planes de “tipo imposible e insufrible” se fueron a la mierda… De pronto hoy, cuando busco más viajes, mas vida, encuentro a una persona que me busca para vivir y eso… eso me hace querer compartir todo contigo…

No creas. Es latoso porque he tenido tiempo para conocerme y crecer en muchos aspectos que llenaron mi ego y narcisismo a tal punto de dibujarme, como lo que soy, el rey del universo, sólo que ahora parte de mi universo lo quiero para ti. Y juro que lo he arreglado con todo el esfuerzo de mi corazón.

Puedo decir “cariño mío, el mundo nos ve con alegría pero no somos chocolate o nutella”… hay quienes nos desean alegrías y otros que nos generan ruidos de egoísmo y envidia…

Ya qué: a la mierda. Tú estás conmigo y te quiero sólo para mí aunque sea en esos cinco minutos en donde tu vida pende del hilo que tienes que cruzar.

Tú me quitaste de mi armario cómodo en donde era sólo yo, ahora te aguantas, tengo un cariño infinito para dar y tú te has robado el derecho a la exclusividad. Tranquila, ten por seguro que te va a encantar…

Estaba soltero y de pronto decidí complicarme la vida contigo… “Contigo!”… Y sabes qué? Soy el más feliz porque cada que tienes detalles conmigo, sonrío el doble de cuando estaba soltero. Cuando te preocupas por mí, siento mariposas en mi estómago. Cuando conversamos, puedo parar al mundo por ti. Cuando haces sacrificios me siento el único sobre la faz de éste mundo. Y !caramba con las prioridades! Comprendo a la perfección las tuyas y me encanta apoyarlas. Lo gracioso de esto es que antes no tenía tiempo para nada, hoy me sobra el tiempo si se trata de ti.

Ya-ya… Sí-sí… Me equivoco y si hablamos de impulso u orgullo, digamos que soy bueno para eso; pero ¡bah! Reconozco mis errores. Claro que sí porque me importas… Sabes qué decía antes? Era tan sinvergüenza que cuando me preguntaban “Me escuchaste?!”, contestaba: tengo orejas de pescado…

Ah, caray… eres tan pesada. Tan condenadamente pesada que hoy, con un sonrojo y un remilgo, puedo afirmar que soy feliz por pertenecer a un lugar fuerte y seguro que desea lo mejor para mí y que me insta a sobresalir con mi máximo, que me cobija con su alma y que me sorprende cuando menos lo planeaba. Que no se queda callada, pero también que me sabe escuchar. Que hace babosada y media que me dan ganas de explotar, pero que también sabe salir del lío y me enamora más que antes… es eso posible

¡Sí, carajo!”.

No puedo mentir, hay momentos en que te odio tanto y al mismo te quiero tanto que resulta poco entendible, y lo utópico es que disfruto de éste garabato en mi interior.

El amor no es fácil y por más análisis nunca tiene un inicio o proceder lógico, podemos entintarlo en algo razonable; pero al desarrollarlo somos nosotros quienes vamos escribiéndolo.

Quería escribir cursilería y media. Esa a la que tengo acostumbrado aqui en este espacio, pero cariño… hoy no estaba inspirado y salió… caracho!… Salió cursilería y media!

En todo caso, me queda sonreírme nada más qué se hace? el amor se nota. Siempre se nota y en mí, gracias a ti, aún más.

Ay tú…

Y ay yo…

Perdí la batalla, pero gané la guerra porque hoy gozo de un cariño de dos… por tu culpa… Pequeña Depredadora Suprema

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