Uno se acostumbra a la melancolía, muchas veces no por decisión propia, sino porque no hay otra opción cuando se calla lo que se siente por miedo al rechazo o a la burla, miedo hay veces racional, otras veces infundado, pero siempre dando vueltas en la cabeza, inspirando pensamientos e
ideas difusas, no dejando pensar con claridad hasta llegar a ese estado anímico, de tristeza y falta de interés, donde se tiene que vivir con optimismo, distrayéndose y expresándose únicamente con letras, trazos y melodías que calman por momentos la ansiedad, esperando innumerables otoños hasta que el horizonte se aclare y se pueda apreciar la belleza etérea de la vida justo como la aprecian aquellos con el don de la alegría y el amor…

Yo te extraño todos los dias… todas las noches, a cada instante… mi amor… mi siempre!!!

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