Como fue antes del principio. Aquí te espero…

Manchado con el sueño más rojo. Deteniendo el paso del viento que acostumbra a desnudarse entre las yerbas medievales.

Aquí te espero desde nunca. Desde cuando el amor aprendía a parpadear bajo la peregrina lluvia de febrero. Desde cuando el mar aún no se agitaba y la estrella más lejana tenía tus ojos.

Y te espero en el recuerdo que todo lo olvida y que se pasea por la cotidiana extensión del silencio.

Yo no sé si estás lejos habitando otro cielo anónimo. Yo no sé si estás cerca recogiendo las hojas castigadas por el frío. Yo no sé si a cada instante tu piel muda de color o si en tus labios todavía arden mis cenizas.

Aquí te espero hasta el último ocaso o hasta cuando el álgebra se haya ido a vivir en los acantilados.

No creo que de insomnio se pueda morir. No lo creo.
Si así fuese: Ahí en el insomnio también te espero.
En la calle lejana en donde la noche siempre se atasca con mi niñez de siglos…

Ven desde tus reinos diurnos vestida de roja nostalgia… Ven que aquí te espero…

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