Siempre intenté ser un buen amigo, un buen novio, un buen hijo, darlo todo, absolutamente todo, desangrarme, sacarme hasta la última gota de sangre, toda mi vida la he dedicado a proteger a los demás de las carencias que yo mismo tuve, siempre dispuesto a escuchar, a resolver, a apoyar, a hablar y decir con la cabeza y el corazón intentando ayudar a las personas que quiero, siempre con mis brazos abiertos para que se refugiaran, para abrazar a quien amo si tuviera miedo o simplemente necesitara saber que hay “alguien”, siempre con la broma en la boca para hacer reír, dándolo TODO, sin importarme los sacrificios que esto me llevara, sin importar a lo que yo tuviera que renunciar por darlo, jamás lo heché en cara, pues lo he hecho de corazón, de alma, y al final mi satisfacción era ver que todo salía bien para quien yo amo…

Pero también me di cuenta que vivía en una fantasía, pues no se valora lo que yo haga, lo que yo sacrifique, todas las maromas que yo haga, solo soy un proveedor, pues al final cuando yo necesito el apoyo de alguien, el soporte, el consuelo, el refugio, volteo, busco, pero no hay nada… no hay nadie…

Dejar de serlo… esta en mis planes… Regresar a mis dulces 16 quizás…

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