Creo en el amor cada vez que veo una peli romántica. Creo en la paz cuando escucho un anuncio de las Fuerzas Armadas. Creo en Dios en su Santisima Trinidad y en Maria Madre. Creo en el destino si miro a alguien y me resulta familiar. Creo en la perfección del cuerpo humano cada vez que me subo en un podio. Creo en la felicidad cuando voy al aeropuerto y soy testigo de miles de reencuentros. Creo en la inocencia cada vez que me recuerdan mis errores del pasado. Creí en la salud cuando mi abuela salió del hospital caminando. Creo que puedo hacerlo si me lo pide mi madre. Creo en la memorable memoria de mi abuela cada vez que la miro a los ojos. Creo en que ella me buscará cuando nos separemos. Creo en mi madre, ante todo. Creo a cada amigo que pasa por mi vida, me diga lo que me diga. Creo en la sinceridad, aunque las lágrimas sean de mentira. Creo en ti, en ella, en él, en vosotros, en mí, en nosotros… Creo todo lo que me cuentan si me lo dicen con una sonrisa 🙂

– En aquella época era feliz, pero no lo sabía.
– Entonces igual eres feliz ahora y tampoco lo sabes.

PD. Esto lo encontre en una caja de zapatos, en mi ex-cuarto (casa de mi mamá), en donde he encontrado muchas cosas que escribia sin razon, con razon, con amor, con odio… y con mucha pasion… ya hace algún (ya mucho) tiempo.

PD2. Aun creo en muchas cosas de estas y deje de cree en otras…

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