Ante cualquier posibilidad, jamás creí que querias volver a verte. No después de como sucedieron las cosas… Sí, tus infidelidades y mentiras que siempre justificabas con aquello de ” mejor una mentira que te haga feliz.. bla, bla” o que hayas olvidado por completo mi reacción ante la circunstancia tanto que me hayas llamado “culpable de todo”.

En fin, el día llegó. Nos comunicamos y quedamos en encontrarnos, con el pretexto de los buenos tiempos. Yo, por una cosa u otra sé lo que planeas, sé lo que deseas y sé por lo que vienes. No tengo miedo. Y sólo por esta vez, jugaremos tu juego.

Sólo ten presente que el tiempo no pasa en valde y que lo que ayer fue tu mayor argumento… hoy, no significa lo mismo

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