No sé como llamarle a esto. No es porque las acciones que suceden no se sepan de antemano. No, no es eso. Es sólo que es tan refrescante no ponerle nombre, no llamarlo por lo que es y simplemente vivirlo.

Me hace sonreír cada vez que antepones una negativa por excusa para no dejarte llevar por la circunstancia, cuando estás dentro de ella. Yo no te pido que lo digas, yo tampoco lo diré… Justo como tú, tampoco tengo idea de hacia donde vamos. Ni qué significa. Mencionaste algo sobre el tiempo, es tuyo.

Lo único que si pediré, es que sigas asi, trayendo esa sensación de familiaridad y complicidad que la gente comunmente llama química. Y por si acaso, abre la ventana para que entren las mariposas amarillas.

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