Me preguntaba (tras unas infernales tracatazos y un bebé que no ha dejaba de llorar a algunos cientos de kilometros de casa):

EN QUÉ LUGAR EXACTO SE ALMACENAN LOS DÍAS QUE VAN PASANDO?

Hace dos semanas –mas o menos a esta hora y después también de un viaje con un clima algo nublado-, anotaba en una hoja que hoy encontre en mi billetera:

TENGO MUCHA HAMBRE. ME HE ENFADADO CON P. Y TENGO UNAS INSOPORTABLES GANAS DE LLORAR.

En aquella ocasión, además, me estaba orinando durante el viaje. Otro bebé dormía en el regazo de su madre, sentada en el extremo de mi fila. Los dos –la madre, el hijoy unos paquetes de ellos- me impedían salir al primer piso y, a continuación, al baño. Yo no quería molestar, sobre todo, después de que el niño se había dormido tras treinta minutos de berreo constante.

En apenas dos semanas he descubierto lo terriblemente complicado que es unir a los buses y a los niños en un mismo día, en un mismo fragmento de carretera

En otro orden de cosas, he descubierto también lo insoportable que me resulta pasar únicamente 22 horas a su lado, entre los dos ultimos viajes (lo acepto saque las cuentas). Dos semanas y tan solo 22 horas!! La hecho de menos!!!

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