Anoche al salir de oficina, ya había oscurecido. Llevaba un humor de perros… Otro día de trabajo se había ido … Bien gracias. Sólo gastos, deudas, mudanza y problemas… Qué situación! Y con tantos compromisos!!!

Estaba desesperado y cabizbajo. Cruzo la calle. En la acera veo un bulto que se mueve casi dentro de una gran funda negra de basura. Es un hombre hurgando en ella. Pienso, como siempre.. solo quiero tomar mi transporte porque nadie sabe… podría ser un loco (qué paranoia la mía, si nunca un loco me ha hecho nada… Pero nadie sabe…)

Ya en el taxi observo al supuesto “loco”, que no parecía tan loco, más bien parecía un joven normal. De la funda negra lo vi sacar un plato de plastico y comer muy gustoso y nerviosamente de su contenido. Me sorprendió ver a alguien comer de la basura… No lo había visto así, en persona…

De pronto pensé, yo que venía pensando en mis problemas y malhumorado, que aquél tenía peor suerte, ya que por lo menos tengo algo de dinero para cenar… Pedí perdón a Dios porque en muchas ocasiones me he sentido desdichado cuando hay muchos que podrían desear lo poco que tengo.

Mi mente siguió volando en otra dirección y pensé que aquél estaba mejor que yo. Que no trabajó por las sobras que comía, que fácilmente no tiene compromisos y una mudanza a puertas, que quizás ni siquiera se molestaba en buscar un trabajo que le diera una comida aceptable, que fácilmente dejó un par de muchachitos regados sin darle un sustento… Lo juzgué…

Mi rabia y decepción siguieron conmigo al marcharme. Dicen que cuando está más oscuro es porque va a amanecer… Que amanezca pronto, que esto ya esta como la boca del lobo!

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