¿En realidad conocemos a las personas que creemos conocer bien? ¿Quizás todos los seres humanos no guardamos diferentes antifaces para ser utilizados dependiendo con quién estemos tratando?¿Es posible que alguien muy cercano a nosotros logre sorprendernos de manera absoluta? …

Todas estas preguntas me formulé a mi mismo ayer tras una conversación con mi friend Liz. Tras muchos años siendo amiga ella de ‘Alguien’ se enteró hace apenas unas horas, de que esta persona sufría una enfermedad degenerativa muy grave. A partir de ahí y tras el shock ocasionado por la información, Liz empezó ha hacerse sus propias cávalas, entiendo así muchos de los comportamientos de este individuo.

Esto sin duda me da que pensar. Personalmente he sufrido esa clase de impactos tras conocer información fehaciente de alguien que creía conocer casi a la perfección, lo cual me hace pensar que ni siquiera nosotros mismos somos capaces de analizarnos de arriba abajo. No somos capaces de definir lo que somos o no capaces de llegar hacer en una situación determinada. Como decía Ortega y Gasset (que es la misma persona, no son dos como algunos piensan) ‘Las personas son ellas y sus circunstancias’ de ahí que nunca podamos apostar por la conducta de alguien al 100%.

Bueno, volviendo al tema, Liz sintió tristeza por no haberlo sabido antes, quizás se reprochó que podía haberle echado uan mano si lo hubiera sabido antes… Lo que está clarísimo es que debemos velar por nuestra seguridad, tanto física como personal, no olvidemos que esto no deja de ser una selva donde lo importante no solo participar sino intentar sobrevivir el mayor tiempo posible de la mejor manera posible, también. Por eso debemos de andar con píes de plomo, intentando no escandalizarnos de nada ni de nadie e intentado comprender de manera asertiva que todos en las circunstancias oportunas somos capaces de obrar de una manera completamente contraria a la habitualmente conocida, como ‘Bien’.

En realidad todos tenemos caretas, antifaces o incluso disfraces depende de cada situación que utilizaremos como mecanismo de defensa, quizás para no dejar al descubierto nuestras propias inseguridades…

En el fondo está bien si usamos esos antifaces de una manera consciente y a sabiendas de con quién pero no olvidemos tampoco que el hecho de ser genuinos, de mostrar nuestra propia personalidad puede hacer que los demás nos vean realmente como somos e incluso les gustemos aun más.

Personalmente no sé ponerme demasiadas caretas (tan solo dos), soy demasiado vago como para tener que cambiar mi forma de ser dependiendo de con quién esté hablando, pero sé que el que escribe (mi yo real) no es el que sale a las calles todos los dias ni al que la mayoria conoce, solo alguinos son los favorecidos, uds!!!.

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