Tengo tiempo pensando en la función de los segundos nombres. Muchas personas que conozco detestan su segundo nombre. Otras prefieren ocultarlo. Lo cierto es que la gran mayoría de las personas poseen un segundo nombre, les guste o no.

Hace un rato conversando con mi amiga Xime me vino a la cabeza una teoría, que tal vez sea la estupidez más grande que se me halla ocurrido. Ella me preguntó que por qué estaba bravo con ella. Yo le respondo que por qué me pregunta eso; me responde que ella sabe cuando estoy molesto porque le digo Ximena Adrianna y no Xime, que es como acostumbro llamarla.

Esa situación me hizo recordar los gritos de mi mamá que cuando niño me regañaba y me gritaba: “TIQUITITO RAMPANTEEEEEEEEE” te dije que apagaras el Nintendo y te acostaras a dormir que ya es tarde y mañana tienes clases”. Eso de hacer énfasis en el segundo nombre para denotar enfado no solo lo practicaba mi mamá. La madre de Xime también. Y varios amigos han coincidido en eso.

Luego de pensar en eso, he llegado a la conclusión de que los padres le colocan un segundo nombre a sus hijos con la finalidad de que los hijos puedan saber cuando están molestos con ellos y de cierta forma ellos poder drenar su calentura.

Si mi madre solo me hubiese nombrado Tiquitito, imagínense lo insatisfecha que se hubiera sentido al querer llamarme la atención. La imagino llamándome solo: “TIQUITITO…”, solo con pronunciar Tiquitito no podría descargar su malestar, le hace falta un segundo nombre en el cual poder hacer énfasis y así demostrar y dejar claro su enojo.

Cuando tenga un hijo lo llamaré TIQUITITO RAFAEL RAMPANTE SILVESTRE… Para poder drenar todo mi disgusto cuando lo este regañando.

PD, Sorry por no poner mi nombre de Pila, pero, por algun lugar del blog esta escrito mi nombre completo… primero, segundo y tercer nombre , por que sí, mi madre me puso tres, creo que sabia que iba a descargar demasiada ira conmigo.
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