Esta historia la había pensado hace días, sin embargo lo que paso el dia de ayer fue lo que hizo que en este momento la escriba.

Cuando caminamos por la calle muchas de las personas pasan desapercibidas, pero en ciertas ocasiones hay gente que nos deja literalmente con la boca abierta. Era rubia, pelo ondulado, unos ojazos verdes y un excelente cuerpo, esa fue la primera vez que nos cruzamos en el camino.

La segunda oportunidad en que la vi fue algo mas impresionante, cuando vi que se acercaba me puse algo nervioso y seguí caminando, pero cuando se paro frente a mi y me hablo, mi nerviosismo se desató.

Lo mas extraño de todo no fue lo que me dijo, sino la forma en que lo dijo.
-Tienes fuego?.. fue la frase que cambio todo.
Su forma de hablar, ronca, brusca y algo torpe, me indico que no era normal, que algo extraño había en aquella mujer, que supuse era algo así como francesa o por lo menos extranjera.

Desde ese día su belleza paso a un segundo plano y comencé a preguntarme porque ella vagaba siempre por las calles.

En la vida nunca falta esa persona que sabe los secretos de los vecinos, generalmente es él o la dueña del negocio, así fue como unas simples compra de empanadas hicieron que el enigma de la francesa se fuera aclarando.

Conversando con este señor, el tema salio sin que yo preguntara nada, justo en un momento, esta niña pasa frente a nosotros y el tipo me dice:
– Tan linda ella y tan rara.
– Porque dice eso? Le pregunte con la clara intención de sacar información.
– El otro día vino al negocio, mi amigo tenia una moto afuera y ella lo molesto harto rato para que se la prestara, pero no le entendíamos lo que quería. Ella solo decía que quería manejar, no sabíamos si quería manejar la moto o si quería que le ensenáramos a manejarla. Le preguntamos para saber, pero nunca entendio lo que le preguntabamos, solo decía que queria manejar.
– Ella no es peruana, verdad? pregunté.
-No, ella es hija de un diplomático, vive sola con su hermana. Su hermana si que es linda, me dijo, pero el único problema es que tiene novia, es lesbiana.
– No conozco a la hermana, le dije.
-Esas niñas tienen harta plata, ella gasta casi 50 soles diarios en teléfono celular, pero lo hace solo por diversión, tiene plata para botar, dijo con algo de ironía.
Y así continuó por largo rato contandome de ella, muchas anécdotas de las veces en que iba a comprar a su negocio.

Calientes las empanadas me retire con algo menos de curiosidad, pero no con menos ganas de encontrármela otra vez. Ocurrió nuevamente, que yo iba caminando y se paro frente mio y me pidió cigarros, otra vez me pregunto la hora y así.. siempre habla con las personas, obviamente no solo conmigo.

Este Lunes, 31 de Marzo, la vi por ultima vez y fue lo que me hizo escribir. Yo caminaba con mi polera blanca, de esas antiguitas, tipo “canguros”, ella se para frente mio y me dice: ” Te compro la polera”,  No gracias!, le dije…  y me preguntó: ¿Donde la compraste?, en una tienda respondí con una sonrisa.

Seguimos caminando cada uno en su dirección, solo con una diferencia, ella es motivo de una historia contada por mi y yo solo paso inadvertido por su camino

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