¿Alguna vez haz tenido la sensación de que todo está mal, fuera de lugar? Pero que un día te despiertas y todo cambia, todo va bien de nuevo. Bien, hasta aquí todo normal, es algo muy común. Pero, ¿y si cuando tu sonrisa no puede ser más grande viene alguien o algo que te da una patada tirándote de la nube a la que subiste? Te jodería, ¿verdad?

Pues imagina que descubres que no existe ese alguien o ese algo, que nadie te ha dado una patada, que sólo has sido tu solito el que te has tirado de cabeza. Entonces, te sientes estúpido. De nuevo la palabra ingenuo vuelve a aparecer por tu mente.

Creí tenerlo claro, pero no, no es así.

Siempre guarde una gotita de esperanza por si acaso, pero ya ha sido derramada dejándome con las manos vacías y los ojos llorosos. Con más ganas de nunca de saltar…

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