Cansadas están ya las letras de describir la misma figura cada principio del ciclo lunar; por eso mismo esta noche se despiden de mi mente para resguardarse un tiempo justo, solo lo necesario para dejar que el corazón tome de nuevo un ritmo tranquilo y sin presiones; pero no se irán antes de decir las verdades que invadieron angustiosas las noches pasadas que no encontraron el receptáculo final que siempre esperaron.

No hay suficientes palabras en mi diccionario para parafrasear lo anteriormente dicho, es repetirlo como lo haría un demente en la plaza sin que nadie le haga caso, o vivir de penas pasadas como lo haría un escritor, no quiero continuar de esa forma ni hacerme víctima de las circunstancias que vive un solitario soñador al aspirar el amor que nunca llega.

No quiero morir pensando en milagros, no quiero creer más que estoy haciendo algo productivo para que todo luego resulte un llanto humillante, mi corazón no me miente, yo se lo que siento, pero no puedo mentirle, no sienten lo mismo por él, dejar que se sincere es el último recurso que me queda, que hable de una vez por todas veces que tendremos que callar el resto de nuestras vidas.

Mi corazón la ama, como mi alma ama las cosas bellas por necesidad, mi corazón la reconoce, como mis oídos reclaman el sonido de esa voz que pone paz, mi corazón la respeta, como respeto esa flor que llena de aroma el jardín de mi casa, mi corazón se queda callado, de la misma forma que lo hace mi mente al no comprender el por qué la amo.

No se pueden negar los hechos, son tan sencillos como complejos, pero la verdad es más fuerte que cualquier necesidad física de abrazarla o besarla de nuevo, este sentimiento es sublime, es puro y sobre todo es real. Pero no queda nada más que reconocerlo y seguir adelante sin mirar atrás, así como todos los días, como todas las horas.

El amor que nunca tuve es el amor que siento, un amor sin principio ni fin, el amor que uno nunca espera sentir, que llega y se queda, se vuelve parte de tu vida, una amor que no considera otra cosa mas que el sentimiento en sí, un amor que se mantiene a distancia y que luego involuntariamente sale a flote como toda verdad oculta, es amor y no otra cosa.

Pero las letras están ya cansadas de hablar de ese amor mítico que florece cada principio de un ciclo lunar, están temerosas de gastar todo recurso y no volver a ser parte del complot que surge entre manos temblorosas, mente y corazón, están incluso heridas de hablar tanto y tan bien del amor y al mismo tiempo pasar inadvertidas; sin embargo antes de irse lograron escribirle de nueva cuenta a ese sentimiento para darle a conocer lo que mi corazón y mente añoran todavía

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