garfield

Estoy vago….

La verdad. Más que vago, diría apático. Digamos que no me levanté muy convencido esta mañana. Uno se puede levantar convencido de que hay que levantarse, independientemente de los motivos, que cada cual tendrá los suyos, pero yo esta mañana no estaba para nada convencido de salir de la cama. Eso es problemático puesto que afecta a mis motivaciones base; trataré de explicarlo mejor: no es que no me apeteciera levantarme para ir a trabajar, es que no me apetecía levantarme simple y llanamente.

Esta claro que para que me apetezca ir a trabajar es necesario que primero me apetezca levantarme – además de que se den una serie de confluencias entre astros, condiciones climáticas y victorias deportivas -, aunque esto no es del todo verdad, es decir, me puede apetecer ir a trabajar pero no levantarme, porque en la cama se está muy a gusto, ¿o no?

Lo suyo para esos casos sería poder trabajar desde la cama, cómodamente tumbado, o mejor, reclinado, con el desayuno a un lado y una portátil en el regazo. ¡Qué disparate!, pensarán algunos – los jefes y empresarios -, o, ¡menuda jeta que tiene este tío! dirán otros. Y yo les digo: pero bueno, si existe la fórmula del teletrabajo, el trabajo a distancia vaya, – y contra más a distancia, mejor –, ya hay mucha gente trabajando desde sus casas que concilian vida laboral y familiar de una manera productiva – ¿se pude ser productivo también en la familiar? -. ¿Y quién sabe cómo trabajará toda esa gente?, ¿quién le dice a usted que a todos esos teletrabajadores no les dan las doce de la mañana en la cama sin perder un poquito de productividad? ¿qué más da, si haces tu trabajo tumbado en la cama, paseando por el parque o sentado en la taza del baño?

En cualquier caso no quiero que esto se convierta en una oda al trabajo a distancia, yo comencé hablando sobre mí y mis motivaciones de hoy, les decía que estaba vago, no perdón, apático, que no estaba muy convencido de salir de la cama. Todavía no llegaron las doce de la mañana y sigo pensando en que no debería haberme levantado hoy, de hecho ya proyecto mi cama en el futuro como “lo primero que haré al llegar a casa será meterme en la cama sin cenar”, la cama a pasado de ser un objeto con patas y edredón a ser una acción futura y anhelada para mí.

Casi que me atrevería a pronosticar que mi respuesta ante la pregunta de “qué es lo que harás este fin de semana?”, ya la  tengo claro, “meterme en la cama no salir de ahi”.

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