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Éramos el amor, cuando nos tomábamos de la mano y abríamos veredas que jamás fueron caminadas, diciéndonos tonterías y palabras cursis que en eso entonces no nos parecían así, con sonrisas que parecían interminables, con la piel erizada de sentirnos el roce, con los labios satisfechos por tantos besos que nos dábamos, sintiéndonos siempre acompañados, el mundo nos parecía tan pequeño, teníamos el universo a nuestros pies, habíamos alcanzado la felicidad, el destino era nuestro cómplice, nos sentíamos invencibles, fuertes, amados…

Éramos el amor, cuando todas las tardes cansados del trabajo encontrábamos alivio en los abrazos del otro, cuando nos consentíamos la piel, el alma, el corazón, los sentimientos y las emociones, cuando consolábamos nuestros problemas hablando por horas, cuando intentábamos y a veces lográbamos, matar los miedos que nos perseguían desde el pasado, cuando sin que mediaran las palabras nos mirábamos y todas las preguntas hallaban su respuesta, y cuando en las tardes las invertíamos viendo alguna películas sin dejar de tocarnos y besarnos…

Éramos el amor, cuando en nuestras habitaciónes las madrugadas siempre eran tibias, y Dios nos visitaba mientras acurrucados descansábamos soñando que esa unión era eterna, hasta que un día un aire helado se coló por nuestra ventana congelándote el corazón, y haciendo trizas mis ilusiones, y los demonios nos abrazaron separándonos al uno del otro, no, no busques culpables, que bien sabemos que no fuimos ni tu ni yo, fue la cobardía de sentirnos vulnerables y que alguien más controlaba nuestra razón, no supimos defendernos ante el desamor…

Éramos el amor, cuando cerrando los ojos nos entregábamos cuerpo a cuerpo inventando una nueva ilusión cada día, éramos el amor tangible, el ejemplo de los que empezaban a enamorarse, pero todo se terminó, no me preguntes porqué, ninguno los dos lo vamos a entender, después de ser los dueños de todo el universo, hoy al menos yo estoy inmerso en la miseria emocional con muy pocas ganas de levantar el vuelo, porque aunque pasen los días y los años, sé que la felicidad se me escapó cuando decidiste irte de mi lado…

Éramos el amor, pero nos faltó coraje y hoy estamos cada uno en su rincón, inmersos en el silencio, guardando los sentimientos que ya no podemos decir, llorando con sabor a salado nuevamente, con el corazón apachurrado, la soledad ganando más y más terreno, la distancia volviéndose eterna, y con la poca fuerza que me queda, con la agonía de la muerte de mis entrañas, te extiendo una vez más mi mano por si acaso pudieras perdonarme lo que me hizo falta por hacer, aún tengo besos y caricias para ti, si es que tu quisieras volver a ser, conmigo, el amor…

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