A veces la verdad nos trae algunos problemas. No siempre el decir la verdad nos beneficia ni al que se la decimos tampoco. No estamos dispuestos a escuchar una verdad por mucho que la necesitemos y nos engañamos a nosotros mismos creandonos un mundo que no es real.
Dicen que las mayores verdades vienen de nuestros enemigos, y puede que sea cierto. Cuando una verdad viene de alguien que queremos parece que no la aceptamos muy bien y por tanto nos negamos que sea cierta. Pero ojalá todas las personas que nos quieren fuesen lo suficientemente valientes para decirnos la verdad que tanto necesitamos, y no, escucharla de alguien a quien no le importamos y sin embargo si se la tenemos en cuenta.
Los amigos no son aquellos que continuamente te están alabando y diciendo lo bien que haces las cosas. Son también los que te dicen una verdad a tiempo para que no eclipse tu vida….aunque a veces no le hagamos caso. Simplemente cuando éso ocurre, nos ofendemos y pensamos que ya no están de nuestro lado…y nada más lejos de la realidad. Solo hay que saber distinguir las situaciones y quien te quiere bien.
Es preferible una verdad, por muy dura que sea, que una mentira piadosa….al menos para mí.






















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