Estimados Amigos:
En esta época de hermandad, armonía, de alegría, de diversión sana, es propicia para arreglar lo que se tenga que arreglar, unir lo que se tenga que unir y eliminar lo que este fuera de orden y no esté acorde con nuestro sistema de vida; es fecha de cambios, de inicios, de transformaciones, superaciones, de colocar cada cosa en su lugar, de cambiar lo que haya que cambiar y de aceptar lo que se deba aceptar.
Es tiempo de ilusiones verdaderas, porque las falsas quedaron atrás y el viento las disolvió en su perenne peregrinar. Saca todo lo bueno que hay en tí, bota las energías negativas acumuladas, los rencores, las desilusiones, todo lo que te impida evolucionar; decide lo mejor para ti, limpia tu mente, tu cuerpo, tu espíritu. En la vida todo pasa; pasan los días, los meses, los años, pasan las penas y hasta la vida misma pasa; por eso no pensemos en las nostalgias del hoy sino en la alegría que nos traerá el mañana no sabemos lo bueno que podemos encontrar a la vuelta de la esquina. El diario transitar tiene sus altas y bajas; éstas últimas nos enseñan y nos hacen crecer con experiencias a veces no tan buenas, y las altas nos motivan a alzarnos más, llegar al éxito y aprovechar las oportunidades al momento, porque quizás no haya otra como la primera; y luego tengamos que arrepentirnos de haberla dejado pasar.
En esta Navidad pide lo mejor para el mundo, pero también regala amor, cariño en abundancia, no te canses de dar ya que el universo te sabrá premiar en su momento. Pese a que vivimos en un mundo donde los que lo habitamos nos dejamos arrastrar por el egoísmo y egocentrismo, si a él le quedarán veinticuatro horas de existencia, de seguro que veríamos que todas las líneas telefónicas, los chats, correos electrónicos y otros medios se saturarían de personas que se comunicarían con alguien para decirle: ¡Perdóname! ¡Te amo!.
Es por ello que en estos tiempos que nos adentramos en la Navidad y con ella en el misterio del nacimiento del Jesucristo, debemos catolicos y no catolicos (lease, otras religiones), entrar en un serio proceso de reflexión y cuestionamiento, a fin de determinar que estamos dando de si mismo para edificar y construir mejores familias y por ende una mejor sociedad.
Que la bendición de Dios se derrame con inmensa luz en cada hogar de nuestra patria universal. !Feliz Navidad y Venturoso Año Nuevo!
Un abrazo a la distancia a todos ustedes.
























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